CONVENCIÓN PONE FIN A LAS ISAPRES
Chile, 12 de mayo 2022
Por Mariana
Marusic/ Ignacia canales
“Si bien se dejó abierta la puerta para que
existan prestadores privados, no está del todo definido que eso vaya a ser así.
¿Qué va a pasar con las personas que quieran seguir atendiéndose en una
clínica? ¿Cómo va a funcionar ahora el sistema? Aquí algunas respuestas.
Este miércoles, el pleno de la Convención
Constitucional terminó por definir los detalles de las normas que regulan el
derecho a la salud. El articulado aprobado por 2/3 crea un Sistema Nacional de
Salud (SNS). Sobre este nuevo modelo hay algunas cosas claras respecto de los
cambios que tendrá el sistema en caso de que se apruebe la propuesta de nueva
Constitución, pero también quedan varias dudas y vacíos que tendrá que definir
la ley.
Las isapres
no van más. Ese es uno de los pocos temas en que hay consenso y no hay mucho
espacio para dudas. “Las isapres terminan con lo que propone la
Convención”, reafirma el presidente de la Asociación de Isapres, Gonzalo
Simon. “Las isapres no se transforman, desaparecen”, comenta Rafael
Caviedes, uno de los socios fundadores de la consultora MC2 Salud y
expresidente de la Asociación de Isapres entre 2015 y 2019. “Se ratifica la
existencia de un solo sistema de salud, por ende, las isapres claramente
desaparecen”, comenta el exsuperintendente de Salud Patricio Fernández.
La explicación es una: hoy las personas
pueden elegir si el 7% que cotizan para salud se va Fonasa o a una isapre. En
cambio, lo que estableció la Convención es que la futura cotización solo podrá
ser destinada al sistema público. Al desaparecer esa posibilidad de elección,
Fernández explica que “claramente desaparece la posibilidad de existencia de
las isapres como entidades de seguridad social facultadas para percibir el 7%
de cotización obligatoria”. El exsuperintendente agrega que ahora la
interrogante es cuándo dejarán de existir las isapres. Este punto se discutirá
en las normas transitorias que apruebe el pleno.
Entonces, ¿qué va a pasar con las personas
que quieran seguir atendiéndose en una clínica? ¿Cómo lo van a costear? Antes
de responder eso hay que considerar que en realidad el articulado que definió
la Convención dejó abierta la puerta para que puedan existir prestadores
privados en el sistema. Esto significa que la ley tendrá que definir si las
clínicas podrán o no funcionar, por lo que tampoco está del todo claro que
seguirán existiendo.
Fernández lo explica así: “Se
estableció que este sistema de salud ‘podrá' estar integrado por prestadores
privados, lo cual lo hace muy débil, no se dice que ‘estará' integrado por
prestadores privados. Tampoco sabemos cuáles van a ser los requisitos y
procedimientos para que estos prestadores puedan integrarse al SNS. Por lo
tanto, el poder que le da la Constitución a la definición legislativa que
establezca el Ejecutivo es muy amplia y vaga. Los prestadores privados quedan
en una absoluta incertidumbre y las personas que se atienden en prestadores
privados también”.
Así, en caso de que los prestadores
privados puedan existir, la gran duda es cómo se van a integrar a este nuevo
SNS. Desde la industria hay quienes lo imaginan como algo similar al modo en
que funcionó el sistema durante la pandemia. ¿Y cómo podrán financiar las
personas esta atención si ya no habrá isapre? No está claro, pero los expertos
apuntan a que lo más probable es que haya que desembolsar un dinero adicional
al 7% de cotización de salud.
El académico en salud pública de la
Universidad Andrés Bello Manuel Inostroza explica que “los
seguros privados quedaron sin regulación constitucional. Por ende, queda
abierta a interpretaciones, las cuales van desde que no deben existir, porque
no se les menciona, hasta a que como no hay regulación que los prohíba o
limite, pueden existir como sustitutos o complementarios al SNS, lo que
probablemente se regulará por leyes”.
Inostroza cree que “los prestadores
privados seguirán existiendo y la ley regulará su participación en el SNS”.
Bajo un primer escenario hipotético, el académico ve que podría haber “seguros
complementarios que la gente comprará y copagos más grandes que los actuales.
Hoy, la gente gasta 3,5% más copagos”. Bajo un segundo escenario, “la gente
ingresará a Fonasa, que tiene libre elección, y comprará seguros
complementarios regulados y accederá libremente al sistema privado con una
cobertura basal de Fonasa”.
En todo caso, dice que “el gran perdedor
es la clase media, que pasará obligadamente al SNS y pierde el manejo de su 7%
y, como no hay señales de mejora de lo público, ya que ni siquiera se quiso
poner como principios la eficiencia o la modernización de la gestión pública,
si esta clase media quiere salirse de las listas de espera le va a costar más
caro”.
Simon afirma que “hoy la
incertidumbre no permite anticipar si va a haber espacio para poder tener esos
seguros privados, de qué forma pueden tener, su alcance, o si es que se dan las
condiciones para que puedan operar”.
Caviedes añade que con estos cambios a los
afiliados se les presentarán dos opciones: “Algunos dispondrán de una cobertura
complementaria, pero si no existe la isapre, le habrán cambiado las condiciones
a la compañía aseguradora y, por ello, podrán revaluar el contrato para
persistir o no con él. Dos, si no lo tienen, y alguno de sus familiares padece
una enfermedad catastrófica, o tiene más de 60 años, difícilmente conseguirán a
una compañía que los asegure. En tal caso, solo quedará la opción de pagar el
100% de la atención o resignarse a la programación que le asigne el SNS”.
El impacto que podría tener el nuevo
modelo
Chile tiene un sistema de salud mixto,
donde el sistema privado suple parte de la demanda pública. De hecho, según el
Dimensionamiento del Sector de Salud Privado en Chile que prepara Clínicas de
Chile bianualmente, el total del grupo de prestaciones otorgadas en el país en
2020 fue de 214 millones de atenciones. De estas, el sector de prestadores de
salud privado entregó un 40,7”