HACER UN PLEBISCITO EN LA HISTORIA DE CHILE (1812-1989)

“1817 y 1925 son algunos de los años en que los chilenos han sido consultados por cambios importantes para nuestra historia. De cara al nuevo proceso del 25 de octubre, los expertos coinciden en un punto: el plebiscito de 1988 es con el que se pueden establecer las mayores similitudes”.

Publicado el Domingo, 27 de Septiembre de 2020.
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HACER UN PLEBISCITO EN LA HISTORIA DECHILE (1812-1989)

Chile, 25 de septiembre 2020

                                                                                         Por Carolina Veliz

 

“De acuerdo a los registrosde la época, 315 personas sufragaron en el plebiscitoconstitucional de 1812. Es elprimero de la historia nacional y con él se buscabaratificar el Reglamento Constitucional Provisorio de Chile. Se abrió un librode firmas en el centro de Santiago, donde se esperópor tres días a los votantes, y aunque algunos políticos se negaron a firmarlo,la votación permitió que el texto fuera aprobado y luegose enviara al resto de las provincias como documento oficial.

 

Al igual que los procesosque siguieron en el siglo XIX -en 1817 y en 1818-, el plebiscito de 1812 tuvo una baja representación.El cientista político de la Universidad Diego Portales, Claudio Fuentes,asegura que “participaban hombres que tenían derecho a votar y que, por lotanto, tenían propiedades, sabían leer y escribir, eran mayores de 21 años.Entonces, era algo menor al 1% de la población. Osea, la relevancia que tenía el proceso era prácticamente para aquellos quepodían votar”.

 

Algo parecido sostieneClaudia Heiss, jefa de Ciencias Políticas del Instituto de Asuntos Públicos dela Universidad de Chile, acerca de los primeros eventos de este tipo, en lahistoria chilena. “Los plebiscitos anteriores, e inclusolas elecciones presidenciales, son difíciles de evaluar desde una perspectivademocrática porque votaba muy poca gente. Antes de larenovación de la cédula única, las elecciones eran muy controladas”.

 

La evaluación cambia cuandose trata del plebiscito de 1925, el primero delsiglo XX. Se desarrolló el 30 de agosto de ese año, deacuerdo a lo planificado por elpresidente Arturo Alessandri, quien determinó que el texto fuera escrito por una comisiónconsultiva que convocó a distintas fuerzas políticas. Lasrestricciones, sin embargo, se flexibilizaron sólo parcialmente: no participaron las mujeres, ni los analfabetos. Así,registró poco más de 134 mil votos.

 

Pese a eso, para Fuentes se trata de “uno de los más importantes delsiglo. Estableció una Constitución que duró bastante tiempoy se transformó en un ejercicio democrático interesante de la ratificación. Tiene más amplitud, pero por supuesto que no todavía lasuficiente”.

 Los cuestionados plebiscitosen dictadura

Lo importante delos plebiscitos, dice Hugo Tórtora, doctor en Derecho y académico de DerechoConstitucional de la Universidad Andrés Bello, es que “la autoridad está obligada a aceptar la voluntad de losciudadanos”. No es lo mismo cuando se trata de consultasciudadanas, ya que el resultado no es vinculante. “Algunos ejemplos son laconsulta de 2007 en Concepción o la de 2014 en Santiago. También la del añopasado, cuando algunos alcaldes consultaron a sus comunas si querían o no unanueva Constitución, donde fueron procesos locales y acotados”, sostiene.

 

Debido a eso, Heiss sostieneque los plebiscitos podrían tener una connotación no tan positiva desde el punto de vista democrático.“Porque es la apelación al pueblo para ratificardecisiones de la autoridad. Entonces, puede tener un giroautoritario. En cambio, el referéndum está más controlado por la ciudadanía. En un plebiscito, la pregunta o la forma en cómo se realizala pregunta puede empoderar más a los que ya están en el poder”,asegura.

 

Y es ésta problemática laque se hace presente en los siguientes procesos que se realizaron en Chile. Los plebiscitos de 1978 y de 1980 aún son fuertementecuestionados por su legitimidad debido a que fueronrealizados bajo la dictadura de Augusto Pinochet yno contaron con garantías de transparencia.

 

“En primer lugar, tenían como contexto un país donde sin libertad deexpresión, con periodistas encarcelados, sin registro electoral, sin poderhacer una campaña”, sostiene Tórtora. “Si analizamos el plebiscito de 1978, tiene un fin particular y ese es queen 1977, Naciones Unidas objetó la legitimidad del régimen dePinochet por una decisión de la Asamblea General de las Naciones Unidas, con 93votos a favor de esta resolución condenatoria y sólo 14 votos en contra, dondela gran mayoría eran países latinoamericanos”, asegura.

 

Es así como el régimenconvocó al proceso para lograr un respaldo de la ciudadanía bajo la votación sío no a la pregunta: “Frente a la agresión internacionaldesatada en contra de nuestra patria, respaldo al Presidente Pinochet en sudefensa por la dignidad de Chile y reafirmo la legitimidad del Gobierno de laRepública para encabezar soberanamente el proceso de institucionalidad delpaís”.

 

Lapregunta fue muy manipuladora. Es una pregunta totalmentedirigida. Y eso significó una aprobación de un 79% de la pregunta que propusola junta de gobierno. Legitimidad no tuvo ninguna”,dice Tórtora.

 

La consulta en el año 1980, en cambio, planteó definiciones constitucionales pero también lapermanencia de la dictadura por ocho años, y un nuevo plebiscito, en 1988,para definir si Pinochet se mantenía en el poder por otros nuevos ocho años. “Yo he planteado que es un fraude porlas condiciones en las que se dio, no cumple con ningún estándar mínimo detransparencia: no tenía padrón electoral, los vocaleseran designados por la dictadura, no había servicio electoral o alguien quecorroborara los votos y la oposición no pudo participar”,sostiene Claudio Fuentes.

 

En este contexto dedesconfianza y restricciones a las libertades personales es que se produce el plebiscito de mayor importancia nacional, dicen estosexpertos: el del ’88. Para Claudia Heiss, se trata de algoque “realmente cambió la historia política ydonde el reconocimiento de la derrota de Pinochet fue lo más determinante, porquela dictadura podría no haberlo reconocido. Este plebiscito, en cuanto aejercicio democrático, es el que ha tenido más repercusiones”.

 

Hugo Tórtora sostiene que su importancia es cronológica, porque“pone término a un régimen dictatorial de larga duración, pero además desde el punto de vista ciudadano. Porque logróunirla en un fin común para iniciar un proceso democrático”.

 

Fuentes, en tanto, destacasu relevancia como ejercicio democrático: “laoposición hizo exigencias mínimas. Por ejemplo, que existiera un servicio electoral, que se contaran losvotos, que existieran apoderados, que existiera veedores internacionales, queexistiera franja y campaña. Y lo otro es que por primera vez en la historia dechile tienes participación de toda la ciudadanía, el voto de lamujer estaba establecido, también el de los analfabetos, y por lo tanto, laciudadanía se manifiesta en su máxima expresión”.

 

Y aunque pasó sólo un añopara que un nuevo plebiscito se convocara -el delpaquete de 54 reformas a la Constitución llevado a cabo en 1989, aproabado conun 85,7% de los votos-, este fue menos participativo.

 

De cara a la votación del 25de octubre próximo, es que la académica del Instituto de Asuntos Públicos de laUniversidad de Chile cree que elplebiscito del ’88 es con el que se pueden establecer las mayores similitudes.Para Heiss, es “una consulta para cambiar la conducciónpolítica y para cambiar las reglas del juego. Ambos abren un procesodemocrático, no lo cierran”.

 2020: Una novedad en lahistoria de Chile

Aunque, advierte,hay riesgos como lo ocurrido en Bolivia en 2016 cuando, dice, se agregó lareelección al cambio constitucional, lo que no era una demanda ciudadana. “Debe haber un espíritu participativo y vigilante,porque si gana el Apruebo, en agostode 2022 hay que ratificar la nueva Constitución. Si quedan normas que a lamayoría de la gente no le gustan, va a ser demasiado tarde para modificarla, ycomo chilenos tendremos que pronunciarnos sí o no; si quiere sí cambie aunquetenga cosas que no le gusten, o prefiere volver a la constitución de 1980”,asegura.

 

Para Hugo Tórtora, encambio, octubre dejará a Chile posicionado comoel primer país latinoamericano en convocar a un proceso de este tipo.“El hecho de la doble pregunta del plebiscito del 2020 es una novedad no sólopara la historia de Chile. Lohabitual es que se pregunte si quiere o no una asamblea constituyente, y ahoraresponderemos si queremos o una constitución y eso es novedoso.Además, no se ofrece como única alternativa una asamblea constituyente oconvencional constitucional, tambiénse propone una convención mixta, lo que también es muy nuevo en la región”,indicó.”

                                                                                              Tomadode CNN, Chile

 

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